jueves, 16 de enero de 2025
Un aperitivo.
Es un ejercicio de animación creado con una app de móbil muy fácil de usar. Se llama Stop Motion Studio.
miércoles, 8 de enero de 2025
Alteraciones de la funcionalidad cerebral en el trastorno límite de la personalidad. Revisión bibliográfica.
El DSM-5 (APA, 2013) define el trastorno límite de la personalidad (TLP) como un trastorno caracterizado por un déficit en el control de los impulsos y por una inestabilidad en las relaciones interpersonales, los afectos y la autoimagen. El DMS-5, en un intento de ajustar el diagnóstico de esta entidad clínica, ha ampliado los criterios diagnósticos con la inclusión de la realización de grandes esfuerzos para evitar el abandono, el establecimiento de relaciones intensas e inestables, conductas suicidas y parasuicidas, sensación de vacío y síntomas disociativos o ideación paranoide como respuesta al estrés.
Tanto los factores implicados en la etiología del TLP como los determinantes de su evolución clínica no se conocen de manera unívoca. Se han identificado numerosos factores que implican un riesgo de padecer TLP y muchos de ellos se comparten con otros trastornos psiquiátricos. Esto explicaría que mucha sintomatología del TLP no sea exclusiva de esta entidad clínica. Numerosos autores apuntan hacia una etiología multicausal del TLP, ya que se han podido definir distintas alteraciones genéticas, epigenéticas y estructurales explicativas, por lo menos en parte, de diferentes síntomas del TLP (revisado por Bozatello et al., 2021). Así, se acepta la implicación en la génesis del TLP una predisposición genética, determinados rasgos de personalidad y factores familiares como abusos, malos tratos y abandono en la infancia. De todas maneras, la etiología del TLP y su evolución clínica solo ha podido definirse en términos de distribuciones frecuenciales y cálculos de riesgo.
Para mejorar la comprensión de algunas de las alteraciones neurobiológicas subyacentes al debut y evolución del TLP, se han seleccionado tres artículos mediante una búsqueda en las bases de datos APA Psyc Articles y Pro Quest.
El primero de los artículos seleccionados es un artículo de revisión que hace una enumeración explicativa de los distintos factores implicados en el debut del TLP (Wilson et al., 2021). Se trata de un artículo que recoge los distintos factores etiopatogénicos determinantes de algunas de las manifestaciones clínicas del TLP.
Parece que las experiencias adversas durante la infancia puede tener un efecto desencadenante del trastorno. Estudios poblacionales han demostrado que las personas con TLP presentan vivencias emocionales traumáticas en la infancia unas trece veces más que los grupos utilizados como controles. De todas maneras, solo se ha podido demostrar una relación del tipo causa- efecto en un grupo de mujeres adolescentes con un debut temprano del TLP y que sufrieron abusos sexuales en la infancia. Antecedentes de otros tipos de abusos se han encontrado presentes en el TLP, pero no se ha podido correlacionar el tipo de trauma con el debut del TLP (Infurna et al., 2016). Hay que añadir que existe un sesgo en la distribución de frecuencias del TLP en la población debido a un probable infradiagnóstico de este trastorno. Así, entre la población general, se describe menos de un 2% de personas afectas de TLP. La frecuencia de este trastorno va aumentando hasta más de un 6% si se valoran poblaciones de centros de psiquiatría o de hospitales. Se puede afirmar que hay un acuerdo bastante unánime en la presencia mucho mayor de traumas infantiles entre los pacientes con TLP. Estos traumas actuarían como desencadenantes del trastorno, aunque no sería una causa directa. Parece que los traumas infantiles no serían el único factor desencadenante, ya que no se ha podido demostrar una especificidad entre el tipo del trauma y unas manifestaciones clínicas concretas. Estudios de casos y controles han podido demostrar una mayor metilación del gen que codifica al receptor 3A de la serotonina (5HTR3A). Este aumento de metilación es de causa epigenética y se ha relacionado con los abusos infantiles y con la severidad del TLP.
Además de los factores ambientales, en la génesis del TLP se ha demostrado una influencia genética y se acepta que los factores genéticos explican más del 42% de las variaciones en la sintomatología del TLP. No se discute una presencia mayoritaria de determinados rasgos de personalidad sujetos a herencia, en los pacientes con TLP. También están aceptadas algunas alteraciones genéticas que afectan a los sitemas de neurotransmisión, al neurodesarrollo y al sistema neuroendocrino. Por ejemplo, se ha demostrado una menor respuesta serotoninérgica como probable responsable de la impulsividad y la agresividad de los pacientes con TLP. Este bloqueo parcial de la serotonina podría estar determinado, por lo menos en parte, por la hipermetilación de genes de síntesis de serotonina, generada por las vivencias traumáticas infantiles. Algunos estudios definen la impulsividad, incluida la observada en el TLP, como una conducta generada por las interacciones disfuncionales entre los sistemas de dopamina y de serotonina en el córtex prefrontal. Las disfunciones del córtex prefrontal se ha implicado en múltiples patologías y, además, presenta una semiología polimorfa, aunque relacionada con alteraciones cognitivas y conductuales. En la patogénesis del TLP, también se apunta una disfunción de las catecolaminas implicada en la desregulación emocional y en la impulsividad.
En el TLP, no solo se han definido alteraciones entre los neurotransmisores, también se han implicado alteraciones moleculares en el ámbito del neurodesarrollo. Algunos autores han podido correlacionar un mayor porcentaje del gen responsable de la síntesis del factor neurotrópico cerebral (BDNF) con la presencia de síntomas depresivos y las conductas suicidas. El BDNF es una proteína reguladora de la sinaptogénesis, el crecimiento neuronal y la plasticidad cerebral. Se ha demostrado que el estrés infantil, sobre todo los malos tratos, alteraría la expresión del gen del BDNF.
El sistema neuroendocrino, principalmente el eje hipotálamo- hipofisario- adrenal es uno de los efectores principales de la respuesta al estrés y regula la vivencia emocional de los distintos eventos vitales. Se cree que este sistema estaría implicado en la génesis del TLP, así como en otros trastornos relacionados con el estrés.
Este estudio de revisión pone de manifiesto una patogénesis del TLP de tipo multifactorial y multiestadio a cargo de factores genéticos y epigenéticos. Parece que un mayor conocimiento de estos factores y de sus interacciones podría ser útil para el desarrollo de factores pronóstico del trastorno y para el diseño de estratégias terapeúticas.
Se ha seleccionado un segundo artículo sobre las bases anatómicas de la desregulación emocional en el TLP (Sicorello ans Schmahl, 2021). Se trata de un artículo de revisión de los distintos modelos neuropsicológicos sobre la génesis y la evolución de las alteraciones características del TLP. La mayoría de estos modelos se han obtenido mediante pruebas de imagen. Los autores afirman que las manifestaciones clínicas del TLP se deben a un déficit en la regulación de las emociones, así como a una alteración de la experiencia emocional. Esta característica hace referencia a una dimensión transdiagnóstica de la psicopatología por lo que hay que tener en cuenta que la depresión mayor, el trastorno de estrés postraumático y los malos tratos infantiles en general comparten una mala regulación de las emociones como característica clínica principal. Por este motivo, hay que interpretar la desregulación emocional del TLP de forma coherente con otros factores propios de este trastorno como alteraciones del comportamiento, factores de riesgo hereditario y plasticidad para poder otorgar a las alteraciones funcionales un valor diferencial en el TLP.
Estudios de neurobiología sobre el TLP definen la mala regulación emocional como un desequilibrio generado por déficits en las áreas prefrontales (sistema regulador de las emociones) y por una hiperactividad en la amígdala y el sistema límbico (responsables de la respuesta emocional). El trabajo que se comenta revisa el estado de la cuestión de la hipótesis fronto- límbica para explicar la mala regulación emocional en el TLP. Hay una cierta controversia en los resultados y en sus interpretaciones debida a sesgos poblacionales, a distintos diseños de los estudios, al uso de metodologías distintas y a la falta de marcadores biológicos del TLP. Por estos motivos, se han revisado distintos hallazgos neurobiológicos obtenidos mediante estudios experimentales com imágenes obtenidas con fMRI (imágenes de resonancia magnética funcional).
En general, se ha observado una mayor actividad de la amígdala en pacientes con TLP. En diversos estudios experimentales con fRMI, se concluye que la hiperactividad amigdalar en el TLP es superior que los casos controles cuando se enfrentan a un estímulo neutro. Esto se debería a un efecto de habituación de la amígdala a estímulos negativos en la infancia. Esta hiperactividad de la amígdala se puede reducir mediante el tratamiento con oxitocina intranasal o con la terapia dialectico conductual. Esta terapia está enfocada a mejorar el equilibrio emocional, la autoconciencia, las relaciones interpersonales y la toleracia al estrés. La base de esta terapia son las técnicas de alejamiento emocional para poder dar un valor de falsedad a determinadas vivencias (Linch et al., 2007). Cabe añadir que la activación de la amígdala no siempre conduce a experiencias emocionales negativas y que su respuesta no es proporcional a la intensidad del estímulo.
Se puede afirmar que el papel principal de la amígdala en el procesamiento de las emociones, consiste en la determinación del estímulo relevante, el aprendizaje asociativo y la facilitación de la respuesta.
La fRMI ha permitido demostrar clusters de hipoactividad y de hiperactividad en el córtex prefrontal durante el procesamiento de las emociones de personas con TLP. Se apunta que estos hallazgos se deben a un déficit en la regulación de las emociones en aposición con los intentos de control cognitivo como el distanciamiento en imaginación de escenas etiquetadas de negativas. Otra de las alteraciones que se han correlacionado en el control de las emociones es el desequilibrio de la conectividad fronto- límbica, en particular el área dorsolateral del córtex prefrontal. Esta conectividad tiene un papel inhibidor de las áreas generadoras de las respuestas emocionales como, por ejemplo, la amígdala.
Una vez revisadas las alteraciones de los mecanismos implicados en la alteración emocional del TLP, se propone un estudio sobre el procesamiento de las características de las respuestas agresivas en este trastorno (Bertsch et al., 2022). Una de las disfunciones en las relaciones interpersonales del TLP es la agresividad inapropiada. Parece que las personas con TLP interpretan las señales interpersonales de manera hostil pero, se desconoce el efecto de este sesgo de interpretación en las tomas de decisiones durante los encuentros agresivos. En el TLP, la agresividad se origina en un contexto de reactividad emocional, en particular de ira o de vergüenza en respuesta a la percepción de rechazo. En mujeres con síntomas severos de TLP, las respuestas de ira aparecen cuanto mayor es la percepción de rechazo pero, no se observan respuestas de ira si se sienten cuestionadas o insultadas (Scott, 2017). En el TLP, la agresión es reactiva frenta a un rechazo que genera una emoción consciente caracterizada por sentimientos de inferioridad y humillación.
En el TLP, se ha demostrado un aumento del metabolismo de la glucosa en la amígdala y en el córtex prefrontal durante las provocaciones leves y un aumento superior a la media cuando la provocación es intensa. Esta afirmación sobre las respuestas a estímulos intensos, puede contradecir a lo comentado hace unos párrafos pero, hay que tener en cuenta que hay algunos sesgos poblacionales que podrían modificar los resultados. Por ejemplo se han estudiado poblaciones de mujeres cor síntomas severos mientras que otras poblaciones de pacientes con TLP se encuentran siguiendo un tratamiento. En lo que sí parece que hay acuerdo es que las emociones negativas, como a las expresiones faciales de ira, provocan una respuesta límbica intensa con un control prefrontal inadecuado.
El trabajo que se presenta es un estudio empírico del tipo casos- controles que estudia las respuestas agresivas de un grupo de mujeres con TLP. Para ello se ha relizado una entrevista clínica estructurada que recoge los criterios diagnósticos de TLP de las pacientes, los posibles trastornos comórbidos y, mediante el Modified Aggression Scale (OAS-M) se estudia el comportamiento agresivo en la vida real de las pacientes. Se ha utilizado el Paradigma de la Amenaza de Agresión Social (STAP) para estudiar la agresión reactiva y su asociación con el procesamiento interpersonal de la amenaza. STAP captura las distintas fases de la reacción agresiva (decisión de castigo, fase de competencia y la fase de feedback. Finalmente se realizan pruebas de fRMI para determinar las áreas cerebrales implicadas en las respuestas. Para poder interpretar estas últimas pruebas es necesario una hipótesis previa que se estructura con los resultados de las entrevistas y del test facial.
Las pacientes con TLP reportan más agresiones en la vida real y con mayores rasgos de agresividad que el grupo control. En las pruebas de STAP, las mujeres con TLP no responden de manera más agresiva ante expresiones de ira pero, tienden a responder con mayor agresividad ante las expresiones neutras ya que, tienden a interpretarlas como expresiones de ira. También se ha podido demostrar una correlación entre los resultados obtenidos en el STAP y el grado de agresividad en la vida real.
En las pruebas de neuroimagen, se realiza una fRMI exploratoria de todo el cerebro para poder establecer las áreas implicadas en las diferentes respuestas. Luego se ha realizado un análisis de ROI (correlación de un promedio de vóxeles) de las zonas de interés para, así, poder obtener resultados confirmatorios.
Las imágenes obtenidas por fRMI muestran una mayor respuesta de la amígdala y del córtex prefrontal frente a expresiones de ira, entre las mujeres sanas. Además, se aprecia una activación de las estructuras circundantes a la amígdala que suele ser mucho menor y más difusa entre las personas con TLP.
Las señales sociales son informativas, están contextualizadas y son determinantes de una reactividad neural. Las personas con TLP muestran una hiperreactividad límbica causada, por lo menos en parte, por una dificultad en la interpretación de las señales sociales en el sentido de una menor diferenciación de las señales amenazantes y las neutras. Así, en el TLP se encuentran respuestas agresivas frente a expresiones de ira (en igual o en menor medida que en los controles) y, de manera característica, una activación mayor de la amígdala frente a expresiones neutras. Esta activación anómala de la amígdala se debe a déficits en los ajustes del comportamiento durante el intercambio de información interpersonal que se encuentran mediados por patrones de respuesta que siguen esquemas mal adaptativos ante el rechazo o la provocación. Estos esquemas se activarían ante estímulos mínimos y se verían asociados con dificultades para poder diferenciar el self del otro, además de dificultades añadidas en la adaptación al cambio.
Los resultados del trabajo que se comenta permiten concluir que la agresividad en el TLP es más probable debida a un sesgo rígido de interpretación hostil en el procesamiento de las señales sociales más que un control emocional deficiente. Esta conclusión se contradice, en parte, con estudios previos que otorgan a una mayor activación de la amígdala como un marcador de la falta de regulación emocional en el TLP. De todas maneras, falta por conocer en profundidad los mecanismos implicados en la interpretación de las señales sociales, en el valor del contexto y en la elaboración de las respuestas.
De manera más general y recogiendo los datos de diversos autores, se puede afirmar que la inestabilidad, los sesgos de interpretación de los estímulos y una mala regulación de las respuestas representan el eje central de este trastorno. Así, un mal control de las emociones sería el responsable de las conductas agresivas y de los sentimientos de vacío. Este resultado podría deberse a una mayor activación de la amígda, a una menor integración de los estímulos o a un déficit en las áreas implicadas en la elaboración de las respuestas. Esta falta de regulación emocional también puede explicar otros aspectos del TLP como la inestabilidad en las relaciones interpersonales, el comportamiento impulsivo y la ideación paranoide relacionada con el estrés.
Los datos revisados en este trabajo, aunque no permiten una definición clara del TLP ni de su génesis, permiten abrir líneas de investigación sobre su diagnóstico precoz, los factores de riesgo y de pronóstico y sobre la estructuración de distintas estrategias terapeúticas.
Bibliografía
APA. American Psychiatric Association. (2013) DSM-5. Diagnostic and Statistical Manual of Mental
Disorders. 5th ed APA. Arlington, VA, USA.
Bozzatello, P.; Garbarini, C.; Rocca, P. and Bellino, S. (2021) Borderline Personality Disorder: Risk Factors
and Early Detection. Diagnostics (11) 2142. https://doi.org/10.3390/diagnostics/11112142.
Bertsch, K.; Buades- Rotger, M.; Kranch, M.; Ueltzhöffer, K.; Kleindienst, N.; Herpertz, S. and Krämer,
U.M. (2022) Processing of Interpersonal Cues During an Aggressive Encounter in Women with
Borderline Personality Disorder: Neural and Behavioral Findings. Journal of Psychopathology and
Clinical Science 131 (5)493- 506. https://doi.org/10.1037/abn0000756.
Infurna, M.R.; Brunner, R.; Holz, B.; Parger, P.; Giannone, F.; Reichl, C.; Fischer, G.; Resch, F. and Kaess,M. (2016) The Specific Role of Childhood Abuse, Parent Bonding, and Family Functioning in Female Adolescents with Borderline Personality Disorders. J. Pers. Disord. 30: 177-192.
Lynch, T.R.; Trast, W.T.; Salsman, N. and Limchan, M.M. (2007) Dialectical Behavior Therapy for
Borderline Personality Disorder. Annu Rev Clin Psychol 3: 181- 205.
https://doi.org/10.1146/annurev.clinpsy.2.022305.095229
Scott, L. N., Wright, A. G. C., Beeney, J. E., Lazarus, S. A., Pilkonis, P. A., & Stepp, S. D. (2017) Borderline
personality disorder symptoms and aggression: A within-person process model. Journal of Abnormal
Psychology, 126(4), 429– 440. https://doi.org/10.1037/abn0000272
Sicorello, M. and Schnahl, Ch. (2021) Emotion disregulation in borderline personality disorders: A fronto- limbic imbalance? Current Opinion in Psychology 37:114- 120. https://doi.org/10.1016/j.cop.syc.2020.12.002
Wilson, N.; Robb, E.; Gagwani, R. and Minnis, H. (2021) Nature and murture? A review of the literature of
childhood maltreatment and genetic factorsin the pathogenesis of borderline personality disorders.
Journal of Psychiatric Research 137: 131- 146.
martes, 7 de enero de 2025
Los gestos de las intervenciones feministas.
Pollok (2013) afirma que la construcción de una historia feminista del arte no consiste solo en la búsqueda de mujeres artistas y su inclusión en la época correspondiente de la historia. Lo que propone la autora es la deconstrucción de la historia oficial del arte buscando elementos que permitan la construcción de la mujer desde la vivencia de ser mujer. Así, el objetivo final de la historia feminista del arte no consiste en la inclusión, más o menos equiparada en número, de mujeres artistas en el mundo masculino sino de otorgarles, con pleno derecho, la ocupación de espacios públicos de intercambio simbólico.
Este nuevo objetivo implica un cambio de paradigma en la manera de hacer la historia que se materializa a través de las intervenciones feministas. Intervenciones que adquieren un carácter dinámico en la medida que implican una práctica en lugar de la contemplación de un objeto creado con un valor de símbolo que debe interpretarse atendiendo a la carga semántica que evoca. Así, la práctica histórica está condicionada por su marco de producción y de interpretación. Estos marcos están determinados por la clase social, la etnia y el género de sus productores y de sus interpretes ya que, el arte, es un reflejo de la identidad no solo de quienes producen prácticas significativas sino también de quienes las interpretan. Por ejemplo, la obra de Romaine Brooks (Figura 1) fuerza al análisis de identidad de género, clase social y etnia para su lectura.
Figura 1
Algo similar ocurre con la obra de Tove Jansson (Figura 2) que subvierte el rol de cuidadora asignado a las mujeres desde su nacimiento y lo convierte en un espacio propio del discurso femenino.
Figura 2
A título personal, quisiera incluir la edad como un cuarto factor determinante de la identidad y de la posición relativa en los marcos interpretativos que se imbrica con el género, la clase social y la etnia y que también es un determinante de aceptación o de rechazo social. Por ejemplo, la definición de persona mayor varía según su marco interpretativo. Puede considerarse como fuera del sistema a quien pase de la edad de jubilación, a un hombre gay de más de 40 años, a una mujer heterosexual de más de 35 años, a un hombre heterosexual o a una mujer lesbiana de más de 50 años, etc. También hay determinadas actitudes asociadas a la edad como el dinamismo que se considera una característica de la juventud (Figura 3) o las actitudes más contemplativas que se atribuyen a los grupos de más edad (figura 4)
Figura 3 (fotografía de A. Leivobitz)
Figura 4(fotografía de A. Leivobitz)
Las prácticas feministas del arte ponen el foco en los códigos visuales del placer. El documental Women Art Revolution (2010) muestra distintas maneras de subvertir los cánones del arte para la obtención de nuevos códigos visuales. Así, mediante una práctica transformadora se consiguen gestos creadores de significados que se opongan a la repetición de los mundos masculinos heteropatriarcales.
R. Zafra (2014) suscribe los postulados de Pollok y va más allá de los modos de hacer de la práctica feminista en el mundo del arte afirmando que la sola elección de los medios y de las técnicas creativas tienen el poder suficiente para poder hacer frente a las fuerzas de domesticación. Zafra argumenta el interés de las prácticas artísticas feministas por la tecnología y las redes. El mundo digital es el territorio por excelencia de la artificialidad y la representación y genera un entorno óptimo de encuentro de las contradicciones entre los estereotipos y sus reformulaciones. Y, es que el mundo digital obliga a una constante reformulación del arte desde su definición.
Bibliografía comentada
Documental WAR: Women Art Revolution, de Lynn Hershman-Leeson, 2010.
Pollock, G (2013) Intervenciones feministas en las historias del arte. Una introducción. En Visión y diferencia. Feminismo, feminidad e historias del arte. Buenos Aires: Fiordo. pp. 18- 50 (1ª edición en inglés 1988).
Zafra, R. (2014) Arte, feminismo y tecnología. Reflexiones sobre formas creativas y formas de domesticación. Quaderns de Psicologia 16(1) 97-109. ISNN: 0211-3481.
El texto de G. Pollok invita a abandonar la búsqueda de mujeres artistas susceptibles de ser incluidas, de alguna manera, en la historia del arte. La autora afirma que esta práctica refuerza la jerarquía dominante con un ella también es capaz que, en el mejor de los casos se traducirá en un efecto de tokenización. Esto significa la incorporación de algunos nombres femeninos a las distintas corrientes artísticas para acallar las voces reivindicativas. Voces que cuestionan los cimientos de las distintas corrientes de pensamiento así como la validez del paradigma imperante. Voces que exigen presencia en los espacios públicos además de un tratamiento igualitario con los discursos de otras naturalezas. Voces que desde su origen tienen un carácter dinámico en los procesos de intercambio simbólico y que se resisten a ser incorporadas al discurso dominante a partir de un efecto de minorización.
Desde los inicios del discurso feminista, se propone un cambio de paradigma para el abordaje de la historia del arte para poder tratar las obras como una práctica y no como objetos ceñidos, en una u otra medida, a determinados cánones estéticos. Este cambio de paradigma implica la introducción de dinamismo en la mirada histórica. El arte deja de ser un agregado de objetos que cumplen ciertos criterios para convertirse en un espacio de intercambio simbólico interrelacionado con los espacios de otras prácticas culturales. Este nuevo paradigma permite definir el consumo del arte como las distintas posiciones relativas de los espectadores dentro del espacio artístico que dará lugar a distintas reconstrucciones o lecturas de una misma obra. Con esta nueva perspectiva interpretativa cobra importancia el contexto del observador.
En este último aspecto surge una duda. Mirando el documental, puede pensarse que las obras se agrupan según su función social: asociacionismo, encriptación de la identidad, uso de nuevos medios, etc. Todo esto surgió como una proyección natural de un sector de sociedad norteamericana de la época. Pero, la realidad de las mujeres de los 70 era muy distinta en España. Por ejemplo, M. Rododera se revuelve en el seno de una familia tradicional al tiempo que arremete contra el feminismo, E. Boix intenta recuperar el expresionismo y reunir a los artistas españoles de posguerra contrarios al franquismo y A. Riera opta por crear un mundo personal marcado por la perspectiva de género.
La importación del discurso feminista tuvo una buena aceptación en el mundo académico pero, creo que debería estudiarse las interpretaciones de las mujeres españolas de la época. Y, es que un discurso es mucho más que la traducción de palabras encadenadas.
jueves, 21 de noviembre de 2024
martes, 5 de noviembre de 2024
Obediència: diferents maneres de sentir.
1.- Diferents propostes, diferents mirades, diferents estils cognitius.
Es pot apuntar, com una primera idea que l'obediència en termes generals, és un constructe social que neix de la interacció humana amb un grup social que sol ser el de pertinença. És difícil que una persona aïllada presenti pautes de comportament dictat per tercers. I, és que costa d'imaginar l'obediència sense l'autoritat. Així, la psicologia social té molt a dir en l'àmbit de l'obediència malgrat que sigui un terme canviant segons l'enfocament que s'utilitzi per a definir l'exercici de l'obediència. En psicologia social es poden definir tres grans perspectives d'abordatge d'un problema: la psicologia social psicològica (PSP), la psicologia social sociològica (PSS) i la psicologia social construccionista (PSC). Aquests tres corrents estudien la interacció dels individus amb els grups socials, la importància de la càrrega cultural i les forces modificadores de les normes socials per tal d'explicar fets i comportaments derivats de la vida en societat dels individus (Feliu i Lageneuse, 2022).
D'aquesta manera, l'objecte d'estudi, l'obediència en aquest cas, queda ben definit malgrat els diferents enfocaments d'estudi. Malgrat que les propostes d’aquests enfocaments siguin diferents, els objectius dels estudis són molt propers i desdibuixen els seus paradigmes davant unes conclusions obtingudes en la frontera entre el subjecte i el seu entorn.La PSP s'estructura al voltant dels corrents tradicionals de la psicologia com la psicologia conductual que intenta explicar les causes de la conducta en el si de la societat, la psicologia cognitiva que aborda els comportaments, emocions i pensaments determinats per l'entorn i la psicologia psicoanalítica que posa l'accent en el conflicte generat per la interacció social. De totes maneres, es tracta d'àmbits d'estudi amb fites poc definides que comparteixen un element comú: l'estudi de l'individu en el si de la societat.
La PSP proposa una metodologia científica d'estudi i de dades experimentals. Es pot citar com a exemple l'experiment d'obediència a l'autoritat de Milgram (1961) (Revisat per Perry et al., 2020). Aquest experiment es va fer d'acord amb una qüestió plantejada en el judici de Eichmann, un dels ideòlegs de la solució final del Tercer Reich. Aquest experiment intenta donar resposta al comportament cruel de les persones que treballaven amb Eichmann malgrat no estar d'acord amb els seus principis. El resultat va ser una mica decebedor perquè, quasi un 70% executaven les ordres malgrat que els incomodés. Les conclusions van demostrar una tendència de la població a confiar en els rols d'autoritat i a seguir les seves indicacions.De totes maneres, les crítiques a la PSP atorguen un valor relatiu a les seves conclusions. Una de les crítiques és que l'entorn dels estudis es troba esbiaixat i condiciona els resultats així com una generalització dels comportaments dels individus previs a l'estudi. La PSP no considera únics cadascun dels individus i no té en compte les seves particularitats com la història personal, la seva cultura o els trets identitaris (Markova, 2017).
Al seu torn, la PSS rebutja la simulació de situacions concretes i les abstraccions i proposa una anàlisi discriminant de les característiques dinàmiques de la interacció social. Per això, es proposa l'estudi mitjançant la sociologia de camp d'orientació qualitativa per tal de posar de manifest les realitats i problemes dels actors socials tot objectivant les interaccions en les quals participen. El corrent de pensament majoritari de la PSS és l'interaccionisme simbòlic que parteix de la base que la interacció social estructura el pensament de les persones i, alhora, aquestes poden modificar els símbols i el seu significat. La proposta implica un abordatge dinàmic i individualitzat de les situacions observades (Núñez, 2018). Així, la PSP proposa un concepte d'obediència com el resultat d'un procés negociat per part de tots els actors. Per exemple, en les escoles es proposa un sistema de negociació oberta per tal d'evitar les conductes disruptives de l'ordre del grup (Villar, 2006).
D'inspiració postmoderna, la PSC afirma que la realitat és un constructe social estructurat discursivament. El poder es materialitza en el mateix discurs. La PSC conceptualitza els fenòmens psicològics mitjançant les aportacions discursives. L'obediència és l'efecte d'un exercici de poder materialitzat en el discurs amb efectes en la configuració de diferents subjectivitats (Bedoya, C. (2018). Aquest corrent dona importància al discurs que és el producte de la interacció social. D'aquesta manera, es difuminen els límits entre l'individu i la societat.
2.- Expressions de l'obediència.
El discurs de l'obediència cristiana s'estructura al voltant d'una figura de poder absolut que dona ordres als seus feligresos que han de seguir els seus preceptes tant en la vida pública com en la privada. No hi ha negociació possible.El text de https://alegraschool.com/growingdeeper/obediencia proposa un sistema gradual de pràctiques d'obediència per part dels infants. La labor de los padres es educar...enseñarles sus límites...enseñarles a obedecer. El resultat serà una bona educació i una major empatia. El darrer enunciat, enseñarles a obedecer, es pot entendre com una conclusió: cal que els nens aprenguin a acceptar qualsevol tipus d'ordre.Obedecer es cumplir la voluntad de quien manda. No es proposa cap mena de negociació ja que, cal preparar els nens per a rols socials concrets i molt ben definits. També caldrà imposar la vida de piedad que consisteix a establir unes rutines diàries per fer pequeños sacrificios...dar gracias ....y rezar distintas oraciones. Això elimina el sentit crític dels infants amb la intenció que accepti tots els postulats cristians. Postulats vestits de coherència, però que no intenten demostrar res.
L'obediència deguda s'exerceix en entorns jerarquitzats en el qual hi ha una persona que decideix i una altra que executa les accions. Un comunicat del Poder Judicial (28/ 03/ 2018) afirma que l'obediència deguda no eximeix la responsabilitat de qui executa les ordres encara que obliga a l'obediència jeràrquica. Això obliga a conèixer les lleis i els reglaments i afavoreix un estil defensiu d'obediència.El text és reiteratiu amb el terme responsabilitat i utilitza un llenguatge tècnic per poder fer una afirmació no contrastada ni demostrada: En un sistema democràtico no cabe la exención de responsabilidad por razón de obediencia debida. Cal afegir que aquest text és el resum d'una sentència amb una càrrega important de performativitat ja que, és d'obligat compliment sense possibilitat de negociació.
Es proposa un text (Pera, 2018) il·lustratiu de la desobediència civil. Es tracta de la descripció del moviment PAH. Aquest text sí que conté dades objectives com ...Entre 2000 i 2015 se ejecutaron en España más de 580.000 hipotecas...que justifica la desobediència civil ....tras una serie de acciones por el derecho a la vivienda...que recull la Constitució. Aquesta afirmació posa de manifest la incapacitat de l`Estat per proporcionar habitatges socials. Aquestes afirmacions fan que la desobediència civil sigui l’unica sortida per a qui s’ha quedat sense habitatge.
La desobediència civil, però, no només justifica l’acte de no seguir unes lleis, també imposa unes condicions per tal de restablir la normalitat social qu en aquest cas consisteix a ...evitar el deshaucio sistemático y convertir las viviendas en propiedades de alquiler asequible y la reforma de la Ley Hipotecaria.
Els tres textos presenten els seus mandats mitjançant un intent objectivador del seu relat. Això s'aconsegueix amb l'eliminació d'adjectius i amb l'ús d'oracions simples que donen una idea de contundència. No sembla que es cerqui la veritat sinó que més aviat s'intenta la construcció d'un relat legitimador del poder. Així, en el primer cas, es responsabilitza als pares en el sentit que si el nen no és obedient és a causa de tenir mals pares. En el segon text, l'autoritat és expressada per la sentència mateixa (materialitzada en un llenguatge tècnic) i per l'afirmació del que és desitjable en els estats democràtics. Pot semblar que la desobediència civil utilitza una estratègia diferent, però és la mateixa encara que primer han de derrocar la llei que dificulta l'execució dels seus mandats. Així, la desobediència es presenta com el darrer recurs que, si es fa possible, es comprometen a tornar a complir amb les obligacions ciutadanes.
3.- Evolució de l’obediència.
Sembla que en la actualitat, l’obediència es considerada com un acte indesitjable, sembla que hi ha una revolta contra les estructures de poder. En fer aquesta afirmació cal tenir present el biaix generacional que predisposa a veure a molts joves i a altres persones amb estils de vida poc convencionals com a desafiants i disruptors de les normes socials.
Les emocions són sistemes cognitius complexos i canviants en el temps segons els pensaments i el llenguatge. La societat occidental actual tendeix a la valoració de l’autosuficiència fins al narcisisme. Això genera un rebuig dels sentiments de dependència generats per dur a terme actes no volitius.
A inicis del segle XX era desitjable que les persones fossin previsibles i sinceres. Això va afavorir les actituds d’obediència encaminades a seguir les normes socials. La postmodernitat de la mà de les noves tecnologies ha generat individus egocèntrics i passius que contemplen com el món passa pel seu costat. Viu immers en la saturació social que proporciona múltiples llenguatges que inciten a executar múltiples rols (Gergen, 2018). En aquest context, és fàcil pensar en una generalització de les estructures de poder de tipus panòptic encara que el poder no deixa d’exercir-se, només ha canviat de forma. Ara s’utilitza el llenguatge publicitari i les notícies fake per tal d’establir un nou ordre social.
Bibliografia
Bedoya, C. (2018) La amenaza en el contexto del trabajo y las organizaciones: aporte desde la psicología social construccionista. Revista CS. 25: 167- 190. doi.org 10.180461 recs.125.2565.
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Pera, M. (2018) La desobediencia civil en la campaña La Obra Social de la PHA. Arbor 195(793) consulta en línia: https://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/article/view/2333.
Perry, G., Brannigan, A., Wanner, R. A. i Stam, H. (2020). Credibility and incredulity in Milgram’s obedience experiments: A reanalysis of an unpublished test. Social Psychology Quarterly, 83(1), 88-106. https://doi.org/10.1177/0190272519861952.
Poder Judicial. Nota de prensa (28/03/2018) La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo rechaza la obediencia debida como causa de exención de responsabilidad. Poder Judicial España.
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http://www.umce.cl/~dialogos/n12_2006/lennon.swf
miércoles, 4 de septiembre de 2024
Las cosas del querer
Puede parecer que sólo hay una forma de expresar con palabras el sentimiento de amor hacia alguien. Pero, la interpretación de una sonrisa nunca ha sido unívoca ya que implica todo un proceso de toma de conciencia de una emoción mal definida. Quizás esta mala definición emocional es el determinante de la existencia de muchas formas de querer. Así, hay quienes anhelan objetos exclusivos con un precio muy alto. Son los que encuentran erótico el dinero o a quien lo posee y se rinden a su obtención. Solo vale aquello que vale.
Hay quien dice que es amor el aguijoneo de un deseo doloroso cuando está cerca de alguien en concreto. Es como una puñalada en el estómago que se siente sin motivo. Es lo que sienten aquellos que no saben qué les pasa; aquellos que creen en el amor a primera vista; aquellos que buscan el amor de su vida. Otras personas asocian el amor a un estado depresivo que aumenta con la distancia de la persona amada. Es lo que sienten quienes disfrutan cuando se les trata como a un objeto, los que creen en la entrega y en la misión vital de hacer feliz a alguien. Es el querer de quien siente mariposas en la barriga cuando está cerca de la persona amada y se siente desaparecer con la distancia, es como un languidecer feliz.
También hay quienes buscan un contacto físico que los libere de una ansiedd creciente. Son los que creen qu no pueden vivir sin la persona querida, los que piensan que se les apagaría la luz si no hubieran conocido a alguien en concreto. Muchas personas esperan del amor la conversión de la vida en un divertimento. Son los que miden la intensidad del amor en términos de risas articuladas. Son los que buscan lo más agradable de la vida.
También hay los que escapan al amor. Son aquellos que no quieren dar forma a sus sentimientos. Son los dominantes, los indiferentes y los que quieren de una forma utilitaria. Algunas personas hacen del amor un estilo de vida, se sienten vacías sin ese sentimiento y sufren en su nombre cuando lo sienten. Son los que ningunean los matices, los que buscan un sentir binario, los inseguros, los que no pueden vivir sin sabre qué pasará en siglo que viene.
Hay quienes viven de espaldas a cualquier sentimiento. Son los pragmáticos, los que exprimen sus vivencias para la obtención de un mayor bienestar. Son los vividores, los que se beben la vida de un trago, los que no miran atrás. Son personas que encuentran nuevas formas de interpretar su malestar y descubren nuevas maneras de suavizarlo. Son los que se preocupan por inventar sus propios sentimientos adaptándolos a las nuevas realidades generadas por el paso del tiempo.
Mucha gente vive empeñada en sentir con un estilo emocional determinado por su identidad y por su rol asignado en el nacimiento. Son la mayoría. Mayoría formada por personas predecibles, personas que engrosan el público del fake y de la manipulación. Son los que aplauden cuando toca y los que lloran después sin acordarse del motivo aunque, la verdad, no parece necesario ningún motivo para llorar.
Hay algunas personas que rechazan directamente las cosas del querer. Son las que se dejan llevar por la inmediatez y eligen la oferta más placentera.
No parece que María pueda encasillarse en ninguno de estos estilos amorosos. A María nunca la quiso nadie a pesar de sus esfuerzos por establecer un vínculo emocional con alguien. Y, es que María siempre ha vivido bajo un caparazón de mentiras justificadoras de un presente que intentan eliminar la disonancia entre la vivencia de María y la intencionalidad ajena. Mentiras encadenadas a un discurso de ruptura con su autoconfianza hasta hacerla callar. María desconfiaba de todo, hasta de ella misma. Las mentiras nunca han sido inocentes ni siquiera las piadosas, las que se dicen para evitar un daño. Las mentiras sirven para apartar de la realidad a quienes tienen un escaso conocimiento especulativo que dificulte la valoración de lo que realmente pudo haber pasado.
La madre de María, cuando supo que estaba embarazada, concentró todas sus fuerzas en abortar. N debería ser difícil, muchas lo hacían hasta sin quererlo. Durante las primeras semnas de gestación, la madre de María se tiró varias veces por las escaleras. Unos veinte peldaños que, en el último intento, le rompieron la muñeca y, desde ese día, solo podía hacer unos inútiles movimientos dolorosos limitados a un escaso desplazamiento lateral de los dedos. Su muñeca se había convertido en una deformidad dorsal que le recordaba a cada momento que no debía volver a intentar lo de las escaleras pero, siguió insistiendo en lo del aborto. Tomó ruda y, entre arcada y arcada, se moría de retortijones. También probó a tomar salfumán diluido en agua pero, a parte de vómitos y de unas boqueras negras no consiguió nada más. También intentó provocar una infección llenándose la vagina con perejil. Tuvo fiebre alta pero, al feto no le pasó nada. En un último intento por expulsar al parásito, la madre de María volvió a llenarse la vagina con perejil aunque sin más resultados que tener la vulva como el culo de un mandril y tener que hacer malabarismos para que los demás no le vieran rascarse a todas horas la escocida entrepierna.
Ya en el segundo trimestre, la madre de María se pinchó el cérvix con una aguja de hacer calceta. La hemorragia fue importante hasta el punto que, a la mañana siguiente, estaba pálida como la cera y solo tenía fuerzas para beber. Ni el agua fresca calmaba su sed. Ni el agua fresca calmaba la velocidad del pálpito de su corazón. Ni el aguaa fresca la disuadió de seguir en su empresa de eliminar a su hija no deseada y, en un último intento, María nació viva en el suelo de la cuadra. Su madre cortó el cordón de un mordisco y la envolvió en una toalla. De camino al río, oyó la voz de una vecina que le preguntaba adonde iba a estas horas. Le contestó que iba a ahogar a la niña al río, que no la quería. Aunque tampoco quería a la niña, la vecina la aceptó ya que le pareció muy fuerte ser cómplice del infanticidio. Así fue como María empezó su andadura por este mundo en el establo de la vecina de su madre. La tenían allí desnuda y le dban leche de las ovejas de vez en cuando. Nunca la vieron en un servicio de pediatría.
Con el tiempo, María empezó a gatear y a buscarse la vida. El gusto y el tacto fueron los sentidos que le abrieron las puertas al mundo. Iba recogiendo del suelo trrozos de comida, colillas, heces de las ovejas, hojas, aceitunas y otras frutas caídas de los árboles. Se lo ponía en la boca y esperaba un rato a que el nuevo sabor la inundara. Pronto aprendió a buscar aquello quee le proporcionaba placer y a rechazar lo que le provocaba un mal rato.
Cuando pudo andar fué una liberación, podía experimentar con un entorno más alto y más lejos. A los cinco años empezó a ayudar en casa. Presentó problemas para gurdar la ropa y lavar platos: era muy pequeña y no llegaba a los bordes. Sus padres adoptivos encontraron la solución y le regalaron una banqueta. Fué el único regalo que recibió María en toda su vida. A los siete años, le dijeron a María que debía empezar a ganarse la comida y la llevaron a trabajar al lavadero. Se pasaba el día con las manos en agua y sosa. Le sangraban por la noche. No tuvo más suerte en la fábrica de conservas que entró a trabajar después. Hacía mucho frío en invierno y el escozor de los sabañones no la dejaban dormir. En verano se la comían los mosquitos y los chinches. Esto siguió así hasta que conoció a Juan. Tenía dieciséis años. Se casó unos meses después de conocerlo para escapar de su situación pero, todo lo que consiguió fué un aumento de horas de su jornada laboral.
A Juan no le gustaba trabajar. Hacía de peón en la empresa de un constructor unas tres o cuatro horas por la mañana. Luego, comía en el bar y se iba a casa a esperar a María que volvía de la fábrica por la tarde. Al llegar a casa, María comía alguna sobra, se lavaba y se iba a la habitación con Juan para que se aliviara sexualmente. Al acabar, Juan se quedaba durmiendo y ella salía a trabajar limpiando dos casas. En verano, tres. A veces, algún vecino le daba algo de comer y Juan se lo quitaba y se lo comía aunque no tuviera hambre.
María tuvo ocho hijos, dos de ellos muertos. Para no interrumpir el sueño de Juan, María salía a parir al campo, entre los olivos. Recogía al recién nacido y lo dejaba sobre la placenta, ella la llamaba las tripas. Les dio estudios a todos y todos querían que se separara de semejante orangután pero, María siguió dejando que Juan le quitara la comida y el dinero durante cincuenta años más. Decía que sentía lástima por él. Durante este tiempo, los vecinos retiraron la palabra a Juan y le daban a María ropa y paquetes de comida que siempre beneficiaban a Juan.
Lo que más le gustaba a María era bañarse: llenar la bañera con agua caliente y estar un rato en remojo. Reutilizaba el agua para lavar la ropa ya que Juan no le dejaba usar la lavadora para no gastar electricidad. La lavadora estaba por estrenar.
Los hijos de María hacían su vida, solo uno iba a verla de vez en cuando. Todo el mundo estaba cansado de las broncas de Juan. Un día, María decidió subir al terrado y volar los cinco pisos que la separaban del suelo. Ese día, la puerta del terrado estaba cerrada con llave y no pudo despegar.
María solía ir a sus orígenes, al campo de olivos que la vio crecer, olivos que fueron su comadrona y su protección del frío, de la lluvia y del sol. Uno de esos días fue con una cuerda. Se había bañado con unas sales de baño que compró mientras Juan no paraba de gritar. Ató la cuerda a la rama más gruesa del olivo y se ahorcó.
Cuando la encontraron, los vecinos denunciaron a Juan por malos tratos y en comisaría dijeron que no precía un suicidio ya que no había dejado ninguna nota de despedida. Nadie pensó en María. Y, es que a María nadie le enseñó a escribir.
