El mayor alcance de las técnicas de reproducción asistida (RA) y el replanteamiento del concepto de “familia” en la sociedad postmoderna han permitido abrir un abanico de posibilidades de estilos de vida privada. La cultura “mosaico” propia de nuestra época y la tendencia a establecer relaciones más volátiles y plurales han cuestionado los estereotipos heteronormativos además de poner sobre la mesa prejuicios que parecían superados. A veces, parece que se está dando un paso atrás en muchas cosas aunque también puede pensarse que en el pasado más reciente se ha vivido un espejismo y que nada ha cambiado. Puede que sea un poco de las dos cosas ya que algo se ha avanzado aunque no al ritmo que quisiéramos.
El 27 de julio de 1978 empieza la polémica sobre las técnicas de RA con el nacimiento, en Cambridge, de Louise Joy Brown mediante técnica de fertilización “in vitro” y transferencia embrionaria. Y desde entonces, estas técnicas han sufrido diferentes procesos de mejora en el sentido de número de éxitos, menores efectos secundarios, ampliar mercados y, siguiendo una economía de escala, conseguir abaratar sus costes.
La mayoría de las técnicas de RA se basan en la manipulación de los gametos (ovocito y espermatozoides. Células que se encuentran, respectivamente, en los ovarios o los testículos) o de embriones en fases de preimplantación (5- 6 días de edad gestacional).
La fecundación tiene lugar en la trompa de Falopio (conducto que comunica el ovario con la cavidad uterina). El ovocito fecundado por un espermatozoide recibe el nombre de zigoto. A partir de las 30h el zigoto sufre una serie de divisiones dando lugar a unas células, los blastómeros, con capacidad para diferenciarse en cualquiera de los posibles tejidos del organismo. Todos los blastómeros son iguales. Cuando se forma un nido de unos 12 blastómeros, éste se encuentra rodeado por una membrana gelatinosa, la zona pelúcida que sirve de nutriente al embrión en su trayecto desde la trompa a la cavidad uterina. Este nido celular recibe el nombre de mórula (Figura 1).
Durante las divisiones celulares siguientes, la mórula se cavita y se observa la primera diferenciación celular. El anillo de células trofoblásticas que formarán la placenta y el saco vitelino. Este anillo de células rodea a una cavidad y a la masa celular interna, un nido de células precursoras del embrión. Este estadio recibe el nombre de blastocisto.
Hacia el 5º día de gestación, el blastocisto contacta con la cavidad uterina, pierde la zona pelúcida y se implanta embebiéndose en la mucosa uterina (Figura 4). La comunicación feto materna es imprescindible, por ahora, a partir de este momento de la gestación.
De la manipulación de las células embrionarias en estas fases se pueden describir las distintas técnicas de RA. Estas técnicas pueden resumirse de la siguiente manera:
1.- Manipulación de los gametos: homóloga (de la pareja) o heteróloga (de donante anónimo). Consiste en el depósito del material seminal en el cuello o en el interior de la cavidad uterina. Es la técnica más sencilla.
2.- Fecundación en un medio artificial y transferencia de los embriones al útero (FIVTE). Se acostumbra a transferir mórulas de unas 16 células y de una edad gestacional de entre 36 y 48 horas.
Era de prever que al poner en manos de la población las técnicas de RA se iniciara una guerra dialéctica acompañada de justificaciones generadoras de seguridad. Las reflexiones venidas de casi todos los ámbitos del conocimiento han sido ambiguas cuando se trata de pronunciarse sobre los usos concretos de estas técnicas. Pronunciamiento que obliga a posicionarse y a dejar fuera a algunos grupos sociales. Muchos son los colectivos que han intentado convencer y todo lo que se ha conseguido es agrandar la brecha social en el espacio dialéctico del mercado reproductivo. Una posible solución a esta torre de Babel es la aceptación que los gestos reproductivos son actos propios de la privacidad y que lo que deberíamos intentar es una igualdad de garantías para quienes quieran ejercer el derecho a tener hijos.
Parece que los grupos de poder intentan el control de la privacidad mediante discursos heterogéneos y moralizantes. Así, en Italia (“Boletín Oficial” 45 de 24 de febrero de 2004. Ley 40/2004) y bajo el supuesto de protección de los derechos del no nacido, manifiesta que las técnicas de FA no son un método alternativo y limita su uso a parejas heterosexuales con ambos miembros vivos, en relación estable, mayores de edad y en edad fértil. Y es que parece que el Vaticano no está en Italia porque sí. En el otro extremo del gradiente de posibilidades legales, se encuentra la Ley Española 14/2006 de 26 de mayo y acepta el uso de las técnicas de RA por cualquier mujer sea cual sea su estado y estilo de vida excepto cuando supongan un riesgo grave. La ley española defiende el ejercicio del derecho de las mujeres a la reproducción. Lo que sí prohíbe de manera explícita es la gestación subrogada o “vientres de alquiler” ya que no reconoce la maternidad de quien paga sino de quien pare. De todas maneras, sí que acepta la paternidad del donante y luego la pareja debe realizar un proceso de adopción.
No parece que el gobierno del PP esté muy feliz con estas leyes e intenta limitar su uso limitando su financiación a parejas heterosexuales con algún problema de fertilidad. Como bien dice Ana Mato (El País, 23/07/2013) “las parejas están integradas por un hombre y una mujer” y “la falta de varón no es un problema médico”. Estas sí que son frases para reflexionar.
Bibliografía
R. Germán Zurriarain (2011) Cuad. Bioét. XXII: 201- 214.

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