Carlos Pazos, en su trabajo Voy a hacer de mí una estrella (1975) utiliza la técnica del pastiche para aglutinar en su cuerpo gestos, maquillajes y disfraces característicos de los personajes masculinos del Hollywood de la época. El resultado final es la materialización de una nueva masculinidad que se aparta del canon masculino imperante por mostrar un cierto afeminamiento. Esta nueva masculinidad, glamourosa pero, alejada del dandismo, se estructura sobre una base iterativa de gestos y actos lo que cuestiona la existencia de una identidad esencial que vaya más allá del ejercicio de objetualización de la mirada del espectador. En esta serie fotográfica se adivina la deconstrucción intencionada de la masculinidad normativa: la del gentelman y la del progre (Garbayo, 2016).
Se podría afirmar que la iteración de estereotipos tiene un carácter performativo y, a la vez, diversificador de los referentes de un deseo colectivo. Esta afirmación puede poner en entredicho las críticas (Hooks, 1999) al documental de Livingston (1990) que afirman qe el reportaje está sesgado porque la directora no pertenece a la comunidad que muestra. Es posible que la intencionalidad de la directora no fuera mostrar el estilo de vida de una comunidad de Harlem sino que su objetivo era mostrar un anhelo compartido por una minoría social. Y parece que esto lo ha conseguido. No hay que olvidar que la mayoría de reportajes se han realizado, de una u otra manera, desde sesgos patriarcales y es la ausencia de otras miradas lo que suscita críticas.
Tan parecidos y tan distintos.
Tanto el trabajo de Pazos como el de los participantes de los balls utilizan como constructo de los nuevos referentes rasgos estereotipados de modelos de poder y lujo utilizando el propio cuerpo como espacio de enunciación. Pero, en ambos casos, el resultado es distinto ya que es distinta la intencionalidad. Así, mientras que los participantes de los balls entronizan a un referente femenino deseado por el patriarcado, Pazos crea nuevas masculinidades con la intención de cuestionar a la masculinidad imperante.
En ambos casos, el premio es el lujo y el glamour pero, mientras que en los balls, el premio se gana con el esfuerzo personal, a Pazos le llega el premio al construir nuevos estereotipos que proponen nuevas normas de género.
En ambos casos, se forman grupos identitarios basados en el establecimiento de alianzas entre sus integrantes. Vasallo (2019) afirma que estas alianzas están medidas por fantasías de contenido social que instan a la competencia por conseguir el máximo premio. Como ejemplo se puede ver en la obra de Zhe-Palito (2022) (Figura 1) identidades construidas por una aposición de rasgos que configuran una ambición común. Esta lógica de construcción de la identidad reproduce la construcción de la identidad heteropatriarcal. A título personal quisiera añadir que el uso repetido de la lógica patriarcal es el verdadero acto performativo que, aunque diversifica los grupos siguen sujetos al poder hegemónico y hacen crecer más la frontera de exclusión.
Para romper con el binarismo que impera en las sociedades capitalistas y superar el deseo de protección con la pertenencia a un grupo que conlleva un sentimiento de alteridad, Vasallo propone la formación de redes basadas en relaciones de cooperación encaminadas al bien común.
Figura 1
Haraway (1984) propone otra forma de romper con el binarismo con la propuesta de un humanismo expandido por la ciencia y la tecnología. Esto permite, en el seno de una revolución de las relaciones sociales que permitan abandonar las identidades para adoptar el concepto de afinidad como base del establecimiento de las relaciones sociales. La tecnología también permite ajustar la mirada y la construcción de marcos interpretativos de manera más adaptada a las tendencias individuales. Se puede citar como ejemplo el NFT de Derrik Adams (2024) que presenta una figura humana construida por aposición de geometrías, series y funciones en lugar de formas y colores propios de un estereotipo concreto.
Figura 2
Tal como afirma Zhe-Palito It was all a dream mientras que el ciborg se sitúa decididamente del lado de la parcialidad, de la ironía, de la intimidad y de la perversidad.
Bibliografía
Garbayo, M (2016), La
masculinidad como mascarada. En
Cuerpos que aparecen.
Performance y feminismos en el
tardofranquismo. Bilbao: Consonni. (pp. 108-120).
Haraway, D. (1984) Manifiesto ciborg. Kaótica libros pp 4-24.
Hooks, B.
(1999) Is Paris Burning? En
Black Looks: Race and Representation. Boston: South
End Press.
(pp. 145-156). http://artsites.ucsc.edu/faculty/gustafson/FILM
165A.W11/film
165A%5BW11%5D readings /hooksparis.pdf
Livingston, J.
(1990) Paris is Burning
(película)
https://www.youtube.com/watch?v=2xrwoYSNFbg&ab_channel=M%C3%A1sVisibles
Pazos,
C.
(1975) Voy a hacer de mí una estrella (serie
fotográfica).
https://www.macba.cat/es/arte-artistas/artistas/pazos-carlos/voy-hacer-mi-estrella
Vasallo, B. (13/2/2019) La monogamia no es una práctica, es un sistema opresor. Entrevista de A. Requena. ElDiario.es.
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